miércoles, 17 de noviembre de 2010

Acontecimientos asociados o no a sida en personas con niveles elevados de CD4

Una carga viral no controlada incrementa la incidencia de ambos tipos de acontecimientos

Framcesc Martínez (gTt-VIH) - 17/11/2010

Un fenómeno poco frecuente, aunque se da en algunas personas, consiste en presentar una replicación del VIH descontrolada pero con unos niveles de CD4 lo suficientemente elevados como para que el riesgo de padecer sida sea muy bajo y, en consecuencia, también el de desarrollar enfermedades asociadas.

Dados los pocos ensayos realizados al respecto, un equipo de investigadores llevó a cabo un estudio, presentado en el X Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH, celebrado la semana pasada en Glasgow (Escocia, Reino Unido), en el que evaluó la incidencia de acontecimientos asociados o no con sida en personas con niveles de CD4 superiores a 350 células/mm3 clasificadas de acuerdo con su carga viral (≤500 copias/mL, 501-10.000 copias/mL ó >10.000 copias/mL).

En el estudio se incluyó a 10.998 participantes. Los resultados del ensayo fueron analizados para investigar la relación entre la carga viral y los acontecimientos clínicos teniendo en cuenta los ajustes en función de factores de confusión.

Los participantes sumaron datos equivalentes a un total de 43.524 persona-años de seguimiento. La mayor parte de este período acumulado (el 80%) estuvo integrado por personas con una carga viral igual o inferior a 500 copias/mL [el 95% de las cuales tomaban terapia antirretroviral (TARV)], un 12%, por participantes con una carga viral entre 501 y 10.000 copias/mL (de los que el 72% tomaban TARV), y un 8%, por pacientes con carga viral superior a 10.000 copias/mL (de los que el 64% seguían un tratamiento anti-VIH).

Durante el seguimiento, tuvieron lugar un total de 379 acontecimientos asociados a sida, de los cuales 14 fueron muertes. Se observó una incidencia de acontecimientos relacionados con sida en personas con una carga viral ≤500 copias/mL (tasa de incidencia [TI]: 0,69/100 persona-años de seguimiento; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,60 - 0,78) inferior a la registrada en aquéllas que tenían una carga viral >10.000 copias/mL (TI: 2,38/100 persona-años de seguimiento; IC95%: 1,87 - 2,89).

También se dieron 532 acontecimientos no asociados a sida, 131 de los cuales fueron fallecimientos. Las personas con una carga viral £500 copias/mL presentaron una TI de eventos no relacionados con sida de 1,50/100 persona-años de seguimiento (IC95%: 1,36 - 1,64), en tanto que aquéllas con una carga viral >10.000 experimentaron una TI de 1,43/100 persona-años de seguimiento (IC95%: 0,96 - 1,89).

Mientras que la tasa de incidencia de acontecimientos asociados a sida fue más de tres veces superior en el grupo con carga viral >10.000 copias/mL que la hallada en el grupo con carga viral ≤500 copias/mL, no se apreciaron diferencias significativas en la TI de acontecimientos no relacionados con sida (p= 0,90) tras un análisis univariable.

Sin embargo, tras ajustar los resultados en función de la edad y el momento de inicio de la TARV, se observaron unas tasas de incidencia de acontecimientos no asociados a sida en personas con carga viral entre 501 y 10.000 copias/mL y en aquéllas con una carga viral >10.000 copias/mL significativamente superiores a las registradas en personas con una carga viral ≤500 copias/mL (p= 0,008 y p= 0,05, respectivamente).

El efecto de la carga viral fue independiente de los recuentos de CD4 de los participantes.

Los autores del estudio concluyeron que, en personas con recuentos de CD4 superiores a 350 células/mm3, se apreció un incremento significativo tanto de los acontecimientos asociados a sida como de aquéllos no relacionados con dicho síndrome en pacientes con una carga viral no controlada, incluso tras ajustar los resultados en función de los niveles de CD4 o del uso de terapia anti-VIH. Asimismo, destacaron que, aunque el mayor número de acontecimientos asociados a sida advertido en personas con carga viral descontrolada era previsible, el de acontecimientos no relacionados con dicho síndrome era más difícilmente predecible, sobre todo tras no encontrarse diferencias entre las pacientes con replicación viral intermedia y aquéllos con replicación elevada.

Fuente: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
Referencia: Reekie J, Gatell J, Yust I, Bakowska E Rachmanova A, et al.
Fatal and non-fatal AIDS and non-AIDS events in HIV-1 infected patients with high CD4 counts. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection. November 7-11, 2010. Glasgow. Abstract O439.

martes, 16 de noviembre de 2010

Glasgow 2010: Déficit de vitamina D en personas con VIH

La cohorte EuroSIDA asocia dicha carencia a una mayor progresión de la infección y a muerte

Juansé Hernández (gTt-VIH) - 16/11/2010

Según los resultados de un estudio realizado por investigadores de la cohorte EuroSIDA y que fueron presentados la semana pasada en Glasgow (Escocia, Reino Unido) durante el X Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH, las personas con VIH que presentan déficit de vitamina D tienen un riesgo más elevado de desarrollar una nueva enfermedad asociada a sida o de fallecer por cualquier causa que aquellos pacientes con valores normales de dicha vitamina. Además, la relación se mantuvo en el análisis tras descartar toda una serie de factores que pudieran pronosticar la falta de esta vitamina en personas con VIH.

Es sabido que la vitamina D, aparte de ser esencial para la salud ósea, tiene una función reguladora del sistema inmunitario. Niveles bajos de esta vitamina han sido asociados con recuentos bajos de células CD4, un sistema inmunitario activado de manera anómala y la progresión de la infección por VIH. El déficit de vitamina D puede deberse a múltiples causas, entre las que destacan el envejecimiento, una baja exposición a la luz del sol o una dieta poco equilibrada. Ahora, cada vez son más los indicios que vinculan la propia infección por VIH o su tratamiento con la carencia de vitamina D.

Con el fin de arrojar un poco más de luz sobre este asunto, los investigadores de la cohorte EuroSIDA quisieron examinar la asociación entre el nivel de 25-hidroxi-vitamina D [25(OH)D] y la progresión de la enfermedad en 2.000 pacientes incluidos en dicha cohorte. Un único laboratorio midió los niveles de vitamina D en 1.985 muestras de plasma, que fueron clasificadas por los investigadores según el nivel de vitamina D contenida en terciles: el tercil inferior [niveles de 25(OH)D por debajo de 12 ng/mL] englobó a 714 personas; el tercil intermedio [niveles entre 12,1 y 20 ng/mL), a 622 participantes, y el tercil superior [niveles por encima de 20 ng/mL], a 649.

La mediana de edad fue similar en los terciles (39,3 años en el inferior; 38,1 en el intermedio; y 38,0 en el superior; p= 0,19), así como el recuento de CD4 (356 células/mm3 en el inferior; 376 células/mm3 en el intermedio; y 360 células/mm3 en el superior; p= 0,13) y el nivel de carga viral (2,5log en el inferior; 2,6log en el intermedio; y 2,6log en el superior; p= 0,36)

La mediana de mes de la extracción de la muestra fue febrero de 2002 en el tercil inferior, noviembre de 2001 en el intermedio, y septiembre de 1999 en el superior (p <0,0001). El tercil inferior tuvo una proporción significativamente más baja de incluir a personas blancas (81,9% frente a 87,8% en el intermedio y 90,6% en el superior; p<0,001) y a hombres que practican sexo con otros hombres (HSH; 35,3% frente a 44,4% en el intermedio y 45,9% en el superior; p= 0,0022).

Un análisis multivariable identificó varios factores asociados de forma independiente con niveles de 25(OH)D en el tercil inferior (es decir, con déficit de vitamina D), entre los cuales se incluyeron: etnia no blanca (cociente de probabilidades [CR]: 1,60; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,19 - 2,15; p= 0,0017), cada 10 años adicionales de edad (CR: 1,12; IC95%: 1,01 - 1,24; p= 0,035), muestra tomada durante la primavera (momento en que los niveles podrían ser bajos como consecuencia de la escasa exposición al sol durante el invierno) y vivir en el centro o el norte de Europa. En comparación con los HSH con VIH, las personas infectadas por vía heterosexual tuvieron un riesgo un 51% más alto de estar incluidas en el tercil inferior (CR: 1,51; IC95%: 1,18 - 1,92; p= 0,001), y aquéllas infectadas por el uso de drogas, un riesgo un 65% mayor (CR: 1,65; IC95%: 1,26 - 2,15; p= 0,0003).

Los responsables del estudio establecieron un modelo multivariable para predecir el impacto de los niveles bajos de vitamina D sobre el riesgo de progresión a sida, de desarrollar una enfermedad no asociada a dicho síndrome, o de muerte, teniendo en cuenta el sexo, el origen étnico, la vía de adquisición del VIH, la región de Europa, el estado serológico frente a los virus de la hepatitis B y/o C, un diagnóstico de sida anterior, la exposición a los medicamentos antirretrovirales, la edad, el recuento de CD4 (nadir y actual), la carga viral, la fecha de extracción de la muestra (y estación del año) en que se midió los niveles de vitamina D, y la fecha de incorporación a la cohorte EuroSIDA.

En comparación con las personas incluidas en el tercil inferior, aquéllas que estaban en el intermedio y el superior tuvieron un riesgo más reducido de fallecer por cualquier causa (cociente de la tasa de incidencia [CTI]: 0,68 en el tercil intermedio; p= 0,045; y CTI: 0,56 en el tercil superior; p= 0,0039) así como de desarrollar una nueva enfermedad asociada a sida (CTI: 0,58 en el tercil intermedio; p= 0,0086; y CTI: 0,61 en el tercil superior; p= 0,020). Sin embargo, no se observó un riesgo menor de desarrollar nuevas enfermedades no vinculadas a sida.

Durante el seguimiento, murieron 48 personas por causas asociadas a sida y 112, por causas no asociadas a dicho síndrome. Al repetir el análisis multivariable teniendo en cuenta la causa del fallecimiento, los investigadores hallaron que las personas en el tercil superior, y por consiguiente con niveles más elevados de vitamina D, tenían un riesgo un 40% más reducido de muerte no asociada a sida que las personas incluidas en el tercil inferior (CTI: 0,60; IC95%: 0,37 - 0,098; p= 0,043). No obstante, el estar incluido en el tercil superior no tuvo un impacto significativo sobre la mortalidad asociada a sida. Por otro lado, hallarse en el tercil intermedio no afectó de forma significativa al riesgo de morir por causas relacionadas o no a sida.

A pesar de que los investigadores reconocen que los resultados están limitados por la naturaleza observacional del análisis y por el hecho de contar con una sola medición de vitamina D, concluyen que el déficit de esta vitamina es frecuente en personas con VIH y se asocia de forma independiente con una variedad de resultados, que se reflejan en un mayor riesgo de mortalidad y enfermedades asociadas a sida. Asimismo, abogan por la realización de estudios que evalúen estrategias terapéuticas para corregir la falta de vitamina D en personas con VIH y que permitan entender mejor los mecanismos fisiopatológicos que subyacen tras estos hallazgos.


Fuente: NATAP / Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
Referencia: Viard JP, Souberbielle JC, Kirk O, et al.
Vitamin D and clinical disease progression in HIV infection: results from the EuroSIDA study. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection. November 7-11, 2010. Glasgow. Abstract O413.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Glasgow 2010: Maraviroc podría lograr incrementos en los niveles de células CD4+ y CD8+ superiores a otros antirretrovirales

Dicho efecto podría ser útil para personas con respuesta discordante

Francesc Martínez (gTt-VIH) - 15/11/2010

Un equipo internacional de investigadores ha llevado a cabo un estudio, presentado en el X Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH, celebrado la semana pasada en Glasgow (Escocia, Reino Unido), en el que se han observado aumentos en los niveles de células CD4+ y CD8+ en aquellas personas infectadas por VIH con tropismo CCR5 que tomaban terapias basadas en maraviroc (Celsentri®) superiores a los apreciados en las que seguían tratamientos sin dicho fármaco.

La presente investigación se basó en el análisis de los cambios a largo plazo en los niveles de células CD4+ y CD8+ en tres estudios que están siendo realizados con personas con VIH que tienen tropismo CCR5: MOTIVATE (que compara maraviroc una o dos veces al día con placebo, administrados ambos junto a una terapia de base optimizada [TBO], en personas con experiencia en tratamientos), MERIT (que compara maraviroc dos veces al día con efavirenz [Sustiva®, también en Atripla®], en los dos casos junto a zidovudina/lamivudina [AZT/3TC, Combivir®, también disponibles por separado como Retrovir® y Epivir®, respectivamente] en personas sin experiencia en tratamientos) y el estudio 1078 (que compara maraviroc una vez al día con tenofovir/emtricitabina (TDF/FTC, Truvada®, también en Atripla® y disponibles por separado como Viread® y Emtriva®, de forma respectiva). De los ensayos MOTIVATE y MERIT se compararon los resultados a 96 semanas y del 1078 sólo se disponía de resultados a 24 semanas.

Al examinar los incrementos en los niveles de células CD4+, se advirtió que éstos fueron mayores en los grupos con maraviroc, diferencia que se mantuvo a lo largo de las 96 semanas estudiadas en el MERIT y el MOTIVATE y en las 24 del ensayo 1078. En la misma línea, los aumentos en los niveles de células CD8+ fueron mayores en los grupos que tomaron maraviroc en los tres ensayos durante todo el período analizado.

Al evaluar los resultados de los tres estudios a 24 semanas, los niveles de CD4+ se incrementaron una mediana de 100,5 células/mm3 en los grupos con maraviroc y una mediana de 84,5 células/mm3 en los grupos sin el fármaco. En el mismo período evaluado, los niveles de CD8+ aumentaron una mediana de 153 células/mm3 en los grupos con maraviroc y una mediana de 61 células/mm3 en los grupos sin el fármaco.

En la semana 96 de los estudios MERIT y MOTIVATE, los incrementos en los recuentos de CD4+ fueron de 129,5 y 100,3 células/mm3 en los grupos con o sin maraviroc, respectivamente. Los cambios en los recuentos de CD8+ fueron de +96 células/mm3 en los grupos con maraviroc y de -72 células/mm3 en los grupos sin el fármaco. En todos los estudios analizados, las diferencias en los recuentos de células CD4+ y CD8+ fueron independientes de los cambios en los niveles de carga viral.

Los autores del estudio concluyeron que los regímenes antirretrovirales basados en maraviroc alcanzaron –de forma continuada durante dos años– unos incrementos en los niveles de células CD4+ y CD8+ superiores a los observados con combinaciones sin este fármaco.

Estos resultados podrían respaldar el uso de maraviroc en personas con VIH con una respuesta discordante, es decir, capaces de lograr una carga viral indetectable pero con aumentos muy limitados en los niveles de células CD4+.


Fuente: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
Referencia: Lazzarin A, Sierra-Maderno JG, Battegay M, et al.
Maraviroc increases CD4+ and CD8+ cells: long-term data from the maraviroc clinical development program. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection. November 7-11, 2010. Glasgow. Abstract O422.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Un metanálisis de varios estudios concluye que la monoterapia con darunavir tiene una eficacia similar a la triple terapia

En la misma investigación, la monoterapia con Kaletra no logra igualar en eficacia a la terapia estándar

Francesc Martínez (gTt-VIH) - 11/11/2010

Según los resultados de un metanálisis llevado a cabo por investigadores holandeses y estadounidenses, presentado en el X Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH, celebrado esta semana en Glasgow (Escocia, Reino Unido), la monoterapia basada en darunavir (Prezista®) potenciado con ritonavir (Norvir®) mostró una potencia antiviral equivalente a la ofrecida por la combinación de tres antirretrovirales, efecto no conseguido, en la misma investigación, por lopinavir/ritonavir (Kaletra®).

El equipo de investigadores buscó -tanto en bases de datos electrónicas como en estudios publicados en congresos- ensayos que compararan monoterapias de inhibidores de la proteasa (IP) con terapias antirretrovirales basadas en tres fármacos entre 1996 y marzo del 2010. En el metanálisis no se incluyeron ensayos observacionales, estudios de un único brazo o artículos de revisión.

La búsqueda tuvo como resultado un total de diez estudios comparativos, dos de los cuales evaluaban darunavir/ritonavir y ocho, lopinavir/ritonavir. Todos los ensayos eran abiertos.

En el estudio se analizaron los cocientes de riesgo (CR) de fracaso virológico comparando las monoterapias con las terapias triples. La respuesta virológica se evaluó según un análisis por intención de tratamiento -en el que la falta de datos o añadir inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido (ITIN) a la terapia supuso un fracaso terapéutico- y fue definida como el hecho de alcanzar una carga viral indetectable. También se realizó un análisis de participantes bajo terapia, en el que agregar un ITIN a ésta se consideró un fracaso del tratamiento. La falta de datos, las muertes o los cambios de fármaco por efectos adversos fueron motivo de exclusión del estudio.

El seguimiento en los dos ensayos con darunavir duró 48 semanas, mientras que en cuatro estudios con lopinavir el mismo fue de 96 semanas, en tres, de 48 semanas y en uno, de 24.

Según el análisis por intención de tratamiento de los diez ensayos, el riesgo de fracaso virológico fue un 6% superior en el grupo con monoterapia basada en IP al observado con la triple terapia (CR: 0,94; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,89-0,99). Al analizar los dos ensayos con darunavir por separado –MONET y MONOI–, se apreció un cociente de riesgo de 0,97 favorable al régimen triple pero sin alcanzar valores significativos.

No obstante, en el estudio MONET, cuyos resultados fueron presentados en la XVIII Conferencia Internacional del Sida, celebrada el pasado mes de julio en Viena (Austria), la monoterapia con darunavir/ritonavir no logró la no inferioridad respecto a la terapia estándar.

En cuanto a los ocho ensayos con lopinavir, los investigadores hallaron un riesgo de fracaso virológico un 10% más alto en el brazo con monoterapia, una diferencia que resultó ser significativa (CR: 0,90; IC95%: 0,84-0,98).

En el análisis de personas que seguían tratamiento, el riesgo de experimentar un fracaso virológico fue un 10% superior en los brazos con monoterapia (CR: 0,90; IC95%: 0,85-0,94), aunque al evaluar sólo los estudios con darunavir el riesgo se redujo hasta un 4% (CR: 0,96; IC95%: 0,92-1,00), y al hacerlo en los ensayos con lopinavir aumentó hasta un 13% (CR: 0,87; IC95%: 0,80-0,94).

Los investigadores concluyeron que el tratamiento basado en un único IP se mostró ligera pero significativamente inferior a la terapia triple, no obstante, la monoterapia con darunavir/ritonavir presentaba una eficacia similar a la hallada con la triterapia.

En un artículo de revisión previo a este estudio, se advirtió cierta preocupación respecto a la posible aparición del conocido como “síndrome retroviral agudo” en personas que siguen una monoterapia basada en un IP potenciado, aunque no parece ser un hecho muy frecuente.

En otro estudio presentado en el X Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica en la Infección por VIH, que se está celebrando esta semana en Glasgow (Reino Unido), y realizado en países con recursos limitados, se observó una tasa más elevada de fracaso virológico en personas bajo monoterapia con lopinavir/ritonavir que en aquellas que siguen un régimen triple. Veintidós semanas después de la distribución aleatoria de los participantes en ambos brazos del estudio, el 60% de los que siguieron la monoterapia y el 77% de las personas que tomaron la triple terapia mantenían la supresión viral (p = 0,007).

Fuente: NATAP / Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.

Referencias: Bierman WFW, Humphreys EH, van Agtmael MA, Boucher CA, Rutherford GW. Ritonavir-boosted protease inhibitor monotherapy is 6% less effective than combination antiretroviral therapy in meta-analysis. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection. November 7-11, 2010. Glasgow. Abstract O212.

Gutmann C, Cusini A, Gunthard HF, et al. Randomized controlled study demonstrating failure of LPV/r monotherapy in HIV: the role of compartment and CD4-nadir. AIDS. 2010; 24: 2.347-2.354.

Pillay D, Goodall R, Gilks GF, et al. Virological findings from the SARA trial: boosted PI monotherapy as maintenance second-line ART in Africa. Tenth International Congress on Drug Therapy in HIV Infection. November 7-11, 2010. Glasgow. Abstract O214.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

AASLD 2010: Tasas similares de supervivencia a tres años tras el diagnóstico de cáncer de hígado en personas con o sin VIH

Los sistemas de detección precoz son esenciales para mejorar dicha supervivencia

Francesc Martínez (gTt-VIH) - 10/11/2010

Según un estudio presentado en el 61 Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas [AASLD, en sus siglas en ingles], que ha tenido lugar del 29 de octubre al 2 de noviembre en Boston (EEUU), las tasas de supervivencia a tres años tras el diagnóstico de cáncer de hígado son parecidas entre personas con o sin VIH.

Las enfermedades hepáticas en general y el cáncer de hígado en particular constituyen, hoy en día, unas de las principales causas de muerte en personas con VIH, especialmente en aquéllas coinfectadas por el virus de la hepatitis C (VHC) o el de la hepatitis B (VHB).

En los últimos tiempos, algunos estudios han sugerido una evolución más rápida y más agresiva de la progresión a cáncer hepático de las hepatitis en personas con VIH. Sin embargo, la mayor parte de dichos ensayos no ha sido de gran tamaño, por lo que su representatividad es discutible.

Para evaluar la supervivencia de pacientes con VIH tras el diagnóstico de cáncer de hígado, un equipo de investigadores ingleses examinó los registros médicos de 687 personas con este tipo de cáncer, de las cuales 23 vivían con el virus de la inmunodeficiencia humana.

La mayoría de los participantes con VIH estaban coinfectados por VHC ó VHB, prácticamente todos tomaban terapia antirretroviral y la mayoría presentaban un recuento de CD4 superior a 200 copias/mm3 en el momento del diagnóstico del cáncer hepático. La única diferencia destacable entre los pacientes con o sin VIH fue la media de edad cuando recibieron el diagnóstico, ya que mientras que en personas con VIH era de 49 años en las no infectadas era de 58.

El equipo de investigadores halló que un cribado riguroso para la detección precoz, el estadio del cáncer y el cálculo de la velocidad de progresión de éste (un proceso llamado vigilancia preoperatoria) afectaron de manera significativa a las tasas de supervivencia de los pacientes con VIH. Las personas con una buena vigilancia preoperatoria presentaron tumores mucho menores en el momento del diagnóstico y con una mayor probabilidad de sobrevivir tres años después de recibir el tratamiento (supervivencia alcanzada por el 63% de los participantes) que las que no habían recibido una buena vigilancia preoperatoria, en las cuales la supervivencia a tres años se dio en el 17% de los casos.

El 39% de las personas con VIH y el 42% de aquéllas sin VIH sobrevivieron tres años tras el diagnóstico de cáncer de hígado, unos porcentajes similares sin diferencias significativas.

Los autores del estudio concluyeron que el cribado y la vigilancia preoperatoria son esenciales en pacientes con VIH para incrementar su esperanza de vida en el caso de desarrollar cáncer de hígado, por lo que deberían ser procedimientos que tendrían que reforzarse con el objetivo de mejorar las tasas de supervivencia.

Fuente: Aidsmeds.
Referencia: Joshi D, Maggs JR, Karani J, Heneghan MA, Carey I, et al. Hepatocellular carcinoma in HIV positive patients: a more aggresive disease course? 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010).
Boston, October 29-November 2, 2010. Abstract 1742.

martes, 9 de noviembre de 2010

AASLD 2010: La individualización del tratamiento contra el VHC mejora la tasa de respuesta en personas coinfectadas por VIH

Un estudio español examina prolongar la duración de la terapia sobre la base del genotipo viral y la respuesta inicial

Juanse Hernández (gTt-VIH) - 9/11/2010

Según los resultados de un ensayo español, que fueron presentados la semana pasada en Boston (EEUU) durante el 61 Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas [AASLD, en sus siglas en inglés], las personas coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) que no logran responder de forma rápida al tratamiento contra el VHC tienen más probabilidades de aclarar este virus si prolongan la duración del tratamiento.

Es bien sabido que las personas coinfectadas por VIH y VHC responden peor al tratamiento que aquéllas que sólo tienen hepatitis C. En personas monoinfectadas, se recomienda tratar durante 24 semanas los genotipos 2 y 3, con la posibilidad de acortar el tratamiento a 12-16 semanas si la carga viral del VHC es indetectable a la semana 4, lo que se conoce como respuesta virológica rápida (RVR), y durante 48 semanas los genotipos 1 y 4, con la posibilidad de reducir la terapia a 24 semanas si la carga viral basal es inferior a 600.000 UI/mL y si se consigue una RVR. En pacientes con VIH, como consecuencia de la particular cinética del VHC en el contexto de la coinfección, la menor tasa de respuesta y el mayor número de recidivas, acostumbra a recomendarse 48 semanas de tratamiento para todos los genotipos de este virus hepático.

Dado que los estudios han mostrado el valor predictivo del genotipo viral y la respuesta virológica rápida a la semana 4, los investigadores del estudio EXTENT quisieron averiguar si adaptar la duración del tratamiento a partir de ambos valores permite obtener una tasa mayor de respuesta en esta población de pacientes.

Se trata de un ensayo multicéntrico y de distribución aleatoria que está evaluando la respuesta a interferón pegilado alfa-2b (1,5 µg/kg a la semana) y ribavirina ajustada al peso (1.000 mg/día en personas de <75kg;>75kg). La duración del tratamiento se adapta teniendo en cuenta el genotipo del VHC (1/4 frente a 2/3) y la respuesta virológica rápida (indetectabilidad del VHC a la semana 4). A partir de estas variables, los investigadores planificaron una duración de 6 meses para aquellas personas con genotipos 2 y 3 y respuesta virológica rápida a la semana 4; de 12 meses para aquéllas con genotipos 1 y 4 y RVR, y genotipos 2 y 3 sin RVR; y de 15 meses para los pacientes con genotipos 1 y 4 sin respuesta virológica rápida. Por otro lado, un grupo control recibió tratamiento durante 12 meses independientemente de la respuesta virológica rápida.

Con anterioridad, se presentaron los resultados interinos a la semana 12, momento en el que se analizó la respuesta virológica precoz (RVP), definida como un descenso del 99% [ó 2log] de la carga viral del VHC tras 12 semanas de terapia.

Las personas que no obtuvieron una respuesta virológica rápida a la semana 4 y una respuesta virológica precoz a la semana 12 interrumpieron el tratamiento, con independencia del genotipo del virus de la hepatitis C.

El estudio incluyó a 185 personas coinfectadas por VIH y VHC. Las características de los participantes fueron las siguientes: un 75% eran hombres; la media de edad fue de 43 años; un 85% estaban tomando terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA); la media del recuento de CD4 fue de 570 células/mm3; un 67% tenían genotipo 1/4; la media de la carga viral del VHC fue de 6,1 log UI/mL ; y la fibrosis hepática medida por la escala Metavir fue F0/F1 en un 32% de los participantes, F2 en un 25%, F3 en un 28% y F4 en un 15%.

Según un análisis por intención de tratamiento, un total de 66 pacientes (36%) lograron una respuesta virológica sostenida (RVS), de los cuales 32 (26%) tenían genotipo 1/4 y 34 (53%), genotipo 2/3 (p <0,001).

Entre los participantes con genotipo 1/4, la respuesta virológica sostenida se dio en 11 personas (65%) que tuvieron RVR a la semana 4 y recibieron tratamiento durante 12 meses, y en 13 personas (62%) que no alcanzaron RVR a la semana 4 y tomaron tratamiento durante 15 meses (p= 0,9); sin embargo, sólo 8 pacientes (9%) con genotipo 1/4 sin RVR a la semana 4 tratados durante 12 meses consiguieron una respuesta virológica sostenida (p <0,01).

Por lo que respecta a los pacientes con genotipo 2/3, la respuesta virológica sostenida se observó en 12 pacientes (60%) con RVR a la semana 4 tratados durante 6 meses, y en 17 personas (77%) sin RVR tratados durante 12 meses (p= 0,3). Sólo un participante (17%) sin RVR tratado durante 6 meses logró una respuesta virológica sostenida (p= 0,01).

Los resultados muestran cómo la respuesta virológica rápida predice de forma significativa la probabilidad de obtener una respuesta virológica sostenida (lo que equivale a la curación de la hepatitis C), y que prolongar la duración del tratamiento ayuda a mejorar las tasas de RVS en aquellas personas coinfectadas que no obtuvieron una respuesta virológica rápida a la semana 4. Los datos de este estudio son esperanzadores y ofrecen una orientación para todas aquellas personas coinfectadas por VIH y VHC que no pueden esperar la llegada de los nuevos tratamientos orales contra la hepatitis C y que tienen que decidir con urgencia el inicio de la terapia y su duración.

Fuente: Aidsmeds / Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
Referencia: Barreiro P, Tuma P, Rivero A, et al. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010. Abstract 903.

lunes, 8 de noviembre de 2010

AASLD 2010: Telaprevir podría incrementar la respuesta al tratamiento estándar contra la hepatitis C

La inclusión del fármaco podría reducir la duración de la terapia

Francesc Martínez (gTt-VIH) - 8/11/2010

Telaprevir, un inhibidor de la proteasa NS34A del virus de la hepatitis C (VHC) en investigación, ha mostrado resultados prometedores en dos estudios de fase III llevados a cabo con personas sin experiencia en tratamientos que han sido presentados en el 61 Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas [AASLD, en sus siglas en ingles], que ha tenido lugar del 29 de octubre al 2 de noviembre en Boston (EEUU).

La terapia estándar actual anti-VHC consiste en la administración combinada de interferón pegilado y ribavirina durante 24 semanas en personas con genotipos 2 y 3, y durante 48 en aquéllas con genotipos 1 y 4. Este tratamiento causa numerosos efectos adversos y sólo es capaz de erradicar la infección en la mitad de las personas con genotipo 1 de este virus hepático.

En la actualidad, se encuentran en fase de desarrollo clínico diversos fármacos que, al contrario que la terapia estándar actual, actúan de forma directa sobre fases del ciclo vital del VHC. Dentro de estas nuevas moléculas, los inhibidores de la proteasa del virus de la hepatitis C boceprevir y telaprevir son las que se hallan en etapas más avanzadas de investigación.

Telaprevir, que ya evidenció resultados interesantes en personas con experiencia en la toma de fármacos anti-VHC, ha sido evaluado en tres estudios de fase III, dos de los cuales –los presentados en AASLD 2010– se han realizado con personas sin experiencia en tratamientos.

El primero de ellos, conocido como ADVANCE, evaluó la seguridad y eficacia de dos regímenes basados en telaprevir y los comparó con la terapia estándar actual. El estudio incluyó a 1.088 participantes, el 60% de los cuales eran hombres, el 9%, de etnia negra –un grupo de población que responde peor a la terapia basada en telaprevir–, el 77% tenían una carga viral del VHC elevada (igual o superior a 800.000 UI/mL) y un 20% presentaban fibrosis hepática avanzada o cirrosis.

Todos los participantes iniciaron la terapia con interferón pegilado alfa-2a (180μg a la semana) y ribavirina (1.000-1.200mg diarios en función del peso), pero en uno de los tres brazos del estudio ésta se mantuvo invariable, mientras que en los otros dos se añadió telaprevir en dosis de 750mg tres veces al día, durante 8 semanas en un caso y 12 en el otro.

Aquellos pacientes que alcanzaron una respuesta virológica rápida (RVR) extendida –con una carga viral del VHC indetectable a las 4 y 12 semanas de tratamiento– fueron tratados hasta un total de 24 semanas, mientras que aquéllos que no lograron la RVR recibieron terapia durante 48 semanas.

El 9% de las personas que tomaron tratamiento estándar, el 66% de las del grupo que recibió telaprevir durante 8 semanas y el 68% de aquéllas del grupo al que se administró este fármaco durante 12 semanas alcanzaron una respuesta virológica rápida. En el caso de la RVR extendida, ésta se dio en el 8% de las personas que siguieron la terapia estándar, el 57% de aquéllas que tomaron telaprevir durante 8 semanas y el 58% de las que recibieron este fármaco 12 semanas.

Según un análisis por intención de tratamiento, el 69% de los pacientes del grupo que tomó telaprevir durante 8 semanas, el 75% de los del grupo que lo recibió durante 12 semanas y el 44% de los del grupo que siguió tratamiento estándar consiguieron una respuesta virológica sostenida (RVS) -carga viral indetectable del VHC 24 semanas después de finalizar el tratamiento-.

Las tasas de recurrencia de la infección tras concluir el tratamiento fueron del 9% en los grupos con telaprevir y del 28% en el grupo con tratamiento estándar.

Entre las personas con fibrosis hepática avanzada o cirrosis, las tasas de RVS fueron del 53% en el grupo que recibió telaprevir durante 8 semanas, del 62% en el grupo que tomó este fármaco 12 semanas y del 25% en el grupo que siguió la terapia estándar.

El 8% de los pacientes que tomaron telaprevir durante 8 semanas, el 7% de los que lo recibieron durante 12 semanas y el 4% de los que siguieron la terapia estándar interrumpieron el tratamiento a causa de los efectos adversos. El 0,5% de las personas a las que se administró telaprevir durante 8 semanas y el 1,4% de aquéllas que lo tomaron durante 12 semanas interrumpieron el tratamiento debido al desarrollo de exantema cutáneo; ninguna de las que siguieron tratamiento estándar interrumpió el tratamiento por dicho efecto adverso. Por otro lado, el 3,3% de los participantes a los que se administró telaprevir durante 8 semanas, el 0,8% de los que tomaron este fármaco 12 semanas y el 0,6% de aquéllos bajo terapia estándar interrumpieron el tratamiento debido a la aparición de anemia.

En el segundo estudio, conocido como ILLUMINATE, participaron 540 personas con VHC de genotipo 1, sin experiencia en tratamientos, en las cuales se utilizó la triple terapia descrita en el estudio ADVANCE, pero tomando telaprevir durante 12 semanas y interferón pegilado y ribavirina durante todo el tratamiento hasta completar un total de 24 ó 48 semanas, en función de si alcanzaban o no una respuesta virológica rápida extendida (aquéllos que la lograban eran distribuidos aleatoriamente para recibir 24 ó 48 semanas de tratamiento, y los que no la conseguían recibían la terapia durante 48 semanas).

La tasa de RVS global, según un análisis por intención de tratamiento, fue del 72%. El mismo porcentaje alcanzó RVR y el 65% logró RVR extendida.

El 92% de los integrantes del grupo de 24 semanas y el 88% de los del grupo de 48 consiguieron una respuesta virológica sostenida. La pequeña diferencia permitió considerar no inferior el tratamiento de 24 semanas respecto al de 48.

El 88% de los pacientes de etnia negra que alcanzaron RVR extendida obtuvieron una respuesta virológica sostenida, porcentaje similar al observado en personas con cirrosis (88%) o fibrosis hepática avanzada (82%).

El 7% de los participantes interrumpieron el tratamiento por fracaso virológico y el 17% debido a efectos adversos, principalmente fatiga y anemia.

Los autores de los estudios concluyeron que sus resultados suponen un gran impulso en el desarrollo del fármaco. En este sentido, la semana pasada se anunció un nuevo estudio de fase III con telaprevir llamado OPTIMIZE que evaluará la administración del fármaco dos veces al día en vez de tres.


Fuente: HIVandHepatitis / Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.
Referencias: Jacobson IM, McHutchison JG, Dusheiko GM, et al. Telaprevir in Combination with Peginterferon and Ribavirin in Genotype 1 HCV Treatment-Naïve Patients: Final Results of Phase 3 ADVANCE Study. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010. Abstract 211.

Kieffer TL, Bartels DJ, J Sullivan J, et al. Clinical Virology Results from Telaprevir Phase 3 Study ADVANCE. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010. Abstract LB-11.

Sherman KE, Flamm SL, Afdhal NH, et al. Telaprevir in Combination with Peginterferon Alfa2a and Ribavirin for 24 or 48 weeks in Treatment-Naive Genotype 1 HCV Patients who Achieved an Extended Rapid Viral Response: Final Results of Phase 3 ILLUMINATE Study. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010).
Boston, October 29-November 2, 2010. Abstract LB-2.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La FDA aplica el trámite de revisión 'acelerada' del gel microbicida con tenofovir

Esto supone que, si todo va bien, la aprobación de la licencia para este producto podría tener lugar a principios de 2014

Miguel Vásquez (gTt-VIH) - 4/11/2010

Los datos procedentes del estudio CAPRISA 004, presentado el pasado mes de julio en el transcurso de la XVIII Conferencia Internacional del Sida (celebrada en Viena, Austria), evidenciaron que el uso de un gel vaginal -que contenía una concentración del 1% del inhibidor de la transcriptasa inversa análogo de nucleótido [ITINt] tenofovir- fue capaz de reducir el riesgo de infección por VIH en un 39% entre las mujeres sudafricanas participantes en el ensayo. Los resultados del mismo también demostraron que el gel fue eficaz en la prevención del virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), disminuyendo en un 51% el número de infecciones.

A raíz de estos prometedores resultados, la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés) organizó un encuentro a fin de determinar los siguientes pasos necesarios para obtener la licencia del gel en el país norteamericano. Dicha reunión se produjo a petición de CONRAD, una organización sin ánimo de lucro que se centra en la investigación tecnológica en microbicidas y anticonceptivos. Fruto del encuentro, esta entidad hizo público un comunicado de prensa, el pasado 25 de octubre, en el que anunció que la FDA había accedido a conceder un procedimiento de revisión acelerada (fast-track) al producto en cuanto los datos completos del CAPRISA 004 estén listos para su presentación. Esto supone que los datos pueden revisarse a medida que estén disponibles, lo que acelera el proceso y permite su aprobación lo más rápido posible.

No obstante, en la reunión mantenida, la FDA dejó claro que necesitaba resultados positivos en dos estudios bien controlados para verificar la seguridad y eficacia del gel antes de proceder a la Solicitud de Nuevo Fármaco (NDA, en sus siglas en inglés). A este respecto, dicho organismo ha confirmado que el estudio de fase IIb, patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de EE UU [NIH] y conocido como VOICE, podría ser ese segundo estudio y que, de tener éxito, justificaría la presentación de la NDA para el gel al 1% de tenofovir.

El estudio VOICE (siglas en inglés de Intervenciones Vaginales y Orales para Controlar la Epidemia), cuyos resultados se esperan para principios de 2013, consiste en un ensayo controlado con placebo en el que se compara la administración oral de tenofovir o tenofovir/FTC frente a la aplicación tópica del gel vaginal al 1% de tenofovir en aproximadamente 5.000 mujeres de Zimbabue, Uganda, Sudáfrica y Malaui.

Con todo, aunque la FDA acepta que el actual programa preclínico del gel de tenofovir al 1% es suficiente para respaldar una futura Solicitud de Nuevo Fármaco, ha anunciado que se precisarán datos adicionales sobre seguridad en adolescentes y también que tendrían que realizarse estudios in vivo sobre posibles interacciones farmacológicas con otros productos vaginales de uso habitual. En última instancia, igualmente serán necesarios datos sobre su empleo en mujeres que hayan pasado la menopausia.

Una vez la agencia reguladora estadounidense haya recibido todos los datos solicitados, debe completar su revisión ‘acelerada’ en un plazo de seis meses, lo que implica que la decisión sobre la aprobación de la licencia podría alcanzarse a principios de 2014.

Dado que gran parte del trabajo clínico con el gel de tenofovir al 1% se está realizando en Sudáfrica, representantes de la FDA indicaron que pueden trabajar a través de la Oficina de Programas Internacionales de su organización, con el objetivo de coordinar los procesos de recopilación y revisión de datos con el Consejo Sudafricano para el Control de los Medicamentos.

Henry Gabelnick, de CONRAD (cuya organización, junto con el Partenariado Internacional por los Microbicidas [IPM], obtuvo una licencia libre de regalías por parte de Gilead Sciences para el desarrollo de tenofovir como gel microbicida para su uso en países en vías de desarrollo), afirmó que su entidad ya estaba trabajando con un fabricante sudafricano para desarrollar una colaboración público-privada con el fin de elaborar el gel de tenofovir en Sudáfrica, y para establecer sistemas de distribución del producto.

La Campaña Mundial por los Microbicidas [GCM] ha recibido con agrado el anuncio de la FDA: “Creemos que tendrá un gran impacto en futuros ensayos, en las acciones de las agencias reguladoras de otros países, y en la propia actividad de promoción de GCM. Pero lo más importante es que ofrece esperanza a millones de mujeres”.

Fuente: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH / Comunicado de prensa de CONRAD / Aidsmap.
Referencia: FDA and CONRAD Chart U.S. Regulatory Path for 1% Tenofovir Gel for HIV Prevention. 10.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

AASLD 2010: Boceprevir mejora la eficacia de la terapia estándar contra la hepatitis C

Ofrece una nueva oportunidad a aquellas personas con VHC de genotipo 1 que en el pasado trataron la infección sin éxito

Xavier Franquet (gTt-VIH) - 3/11/2010

Durante el 61 Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas [AASLD, en sus siglas en ingles], que ha tenido lugar del 29 de octubre al 2 de noviembre en Boston (EEUU), se han presentado los resultados finales de dos ensayos de fase III que muestran que el fármaco boceprevir añadido a la terapia estándar para el tratamiento de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) -interferón pegilado y ribavirina- mejora la eficacia, es decir, aumenta la probabilidad de lograr una respuesta virológica sostenida (RVS) tanto en personas que tratan dicha infección por primera vez como en aquéllas que no obtuvieron éxito sólo con la toma de interferón y ribavirina.

Boceprevir es un fármaco de la clase de los inhibidores de la proteasa NS3 del VHC, que ha sido desarrollado por Schering-Plough, compañía que recientemente se ha integrado en la farmacéutica Merck, que en Europa responde a las siglas MSD [Merck, Sharp & Dohme]. Además de ser un fármaco de administración oral, otra novedad de boceprevir es que se trata de una molécula que actúa de forma directa en el ciclo de reproducción de este virus hepático.

En este momento, se están desarrollando otros fármacos con esta característica, también de la clase de los inhibidores de la proteasa o de los inhibidores de la polimerasa. Para diferenciarlos de los que componen la terapia estándar anti-VHC, a estos nuevos fármacos se les conoce con el nombre de fármacos de acción directa (DAA, en sus siglas en inglés) y están siendo probados, principalmente, en personas que tienen VHC de genotipo 1, el más difícil de tratar con la terapia estándar.

El estudio RESPOND-2 inscribió a 403 personas con VHC de genotipo 1 y experiencia en tratamientos de EE UU, Canadá y Europa. Entre los participantes había respondedores nulos (personas que no experimentaron descensos notables con el tratamiento estándar), no respondedores (tuvieron algún descenso, pero no consiguieron que la carga viral del VHC alcanzara la indetectabilidad), y también pacientes recidivantes (con viremia del VHC indetectable al final de la terapia y que presentaron rebote viral posteriormente).

Dos tercios de los participantes eran hombres, un 12% eran de etnia negra [un grupo de población de suele obtener una peor respuesta al tratamiento] y un 12% tenía cirrosis [una enfermedad que también dificulta el éxito].

Todos los pacientes tomaron, durante un período de 4 semanas, un tratamiento compuesto por interferón pegilado alfa-2b (PegIntron®) más una dosis de ribavirina (Rebetol®) ajustada al peso, de entre 600 y 1.400mg diarios. Tras este período, los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos para seguir tomando lo mismo durante otras 44 semanas [48 en total] o bien añadiendo 800mg de boceprevir tres veces al día. Para estos últimos, se diseñaron, a su vez, dos subgrupos con duraciones distintas. Mientras que en una rama se estableció una duración fija de 44 semanas (48 en total), en la otra la duración fue variable, según la respuesta que se observaba. Así, las personas que tenían una carga viral indetectable del VHC a la semana 8, y en adelante, podían concluir el tratamiento a la semana 36, en cambio, aquellas que no presentaban una carga viral indetectable a la semana 8, pero sí a la semana 12 y en adelante, podían dejar de tomar boceprevir a la semana 36, mientras seguían tomando interferón pegilado y ribavirina hasta la semana 48 del estudio. Por último, todos los participantes que no lograron una carga viral indetectable a la semana 12 tuvieron que interrumpir la terapia, puesto que, en estos casos, las posibilidades de éxito son prácticamente inexistentes.

En un análisis por intención de tratamiento [en el que los abandonos se cuentan como fracasos], los pacientes que tomaron boceprevir presentaron una tasa de respuesta virológica sostenida (RVS) mayor que el resto [la RVS se define como una carga viral indetectable al cabo de 24 semanas de haber concluido el tratamiento]:

Terapia estándar sin boceprevir: RVS del 21%.

Terapia con boceprevir y duración variable: RVS del 59%.

Terapia con boceprevir y duración fija (48 semanas en total): RVS del 67%.

En todos los brazos, entre los pacientes recidivantes y los no respondedores se dio una mayor tasa de RVS que entre los respondedores nulos.

Terapia estándar sin boceprevir: RVS del 29%, 7% y 0%, respectivamente.

Terapia con boceprevir y duración variable: RVS del 69%, 40% y 33%, de manera respectiva.

Terapia con boceprevir y duración fija (48 semanas en total): RVS del 75%, 52% y 34 %, respectivamente.

Entre los participantes del grupo con boceprevir y duración variable, un 46% pudieron interrumpir el tratamiento a la semana 36. En este subgrupo, la tasa de RVS fue del 86%, similar a la obtenida por aquellos pacientes que siguieron terapia con boceprevir y duración fija (88%).

Entre aquellos pacientes que obtuvieron una reducción de al menos 1 logaritmo de ARN de VHC a la semana 4 con interferón pegilado y ribavirina, la respuesta más alta se dio entre quienes posteriormente recibieron boceprevir durante 44 semanas (79%). Por el contrario, los que inicialmente obtuvieron menos de 1 log de reducción de ARN de VHC con la terapia estándar, incluso completando 44 semanas con boceprevir, obtuvieron una tasa de RVS más baja (34%).

Las tasas de abandono a causa de los efectos secundarios fueron del 3% en el brazo con terapia estándar, del 8% en el de boceprevir y duración variable y del 12% en el brazo con boceprevir y duración fija. Por otro lado, las tasas de recidiva fueron del 32%, 15% y del 12% respectivamente.

Los efectos secundarios más observados fueron aquellos relacionados con el uso de interferón: fatiga, dolor de cabeza, náuseas, escalofríos y síntomas parecidos a los de la gripe. Sin embargo, la anemia fue más frecuente entre las personas que recibieron boceprevir (43% en el grupo de duración variable y 46% en el de duración fija) en comparación con las que tomaron terapia estándar (20%). En la mayoría de los casos, se usó eritropoyetina alfa para manejarla. Por otro lado, no se dio ninguna interrupción causada por erupción cutánea (rash), un efecto secundario potencial de boceprevir.

El otro estudio con boceprevir presentado en Boston se llama SPRINT-2, y en él participaron 1.097 personas con el virus de la hepatitis C de genotipo 1 y sin experiencia previa en el uso de terapia anti-VHC. En este caso, los pacientes fueron repartidos en dos cohortes. Una la formaron 159 personas de etnia negra [que por lo general obtienen peor respuesta], y otra, un total de 938 personas de etnias distintas a la negra. La mayoría (más del 90%) tenía cargas virales superiores a 400.000 UI/mL y un 9% presentaba fibrosis hepática (estadios F3-F4).

Al igual que en el estudio anterior, los participantes del SPRINT-2 fueron distribuidos aleatoriamente para recibir las mismas dosis de interferón pegilado y ribavirina con o sin boceprevir. Entre los que tomaron este fármaco experimental también hubo quienes lo hicieron con una duración fija (48 semanas en total) y aquellos que fueron asignados a un grupo con duración variable ajustada según la respuesta. En este ensayo, las personas que obtuvieron RVS a la semana 8 podían finalizar el tratamiento a las 28 semanas. Los que seguían con carga viral detectable a la semana 24 lo interrumpían.

En un análisis por intención de tratamiento, las tasas de respuesta virológica sostenida fueron significativamente más altas en los brazos con boceprevir:

Terapia estándar sin boceprevir: RVS del 38% (40% en participantes de etnias no negras y 23% en los de etnia negra).

Terapia con boceprevir y duración variable: RVS del 63% (67% y 42%, respectivamente)

Terapia con boceprevir y duración fija: RVS del 66% (69% y 53%, de forma respectiva).

El 44% de los pacientes en el brazo con boceprevir y duración variable pudieron concluir el tratamiento a la semana 28, con tasas de respuesta del 97% entre las personas de etnia no negra y del 87% entre las de etnia negra (en comparación con el 95% y el 95%, respectivamente, con boceprevir y duración fija).

Las tasas de recidiva fueron las siguientes:

Terapia estándar sin boceprevir: del 23% entre personas de etnia no negra y del 14% entre personas de etnia negra.

Terapia con boceprevir y duración variable: 9% y 12%, de forma respectiva.

Terapia con boceprevir y duración fija: 8% y 17%, respectivamente.

Las tasas de abandono por efectos secundarios fueron del 16% en el brazo con terapia estándar, del 12% en el brazo con boceprevir y duración variable, y del 16% en el brazo con boceprevir y duración fija. Los efectos adversos más habituales fueron similares a los del estudio anterior y, probablemente, relacionados con interferón. Sin embargo, también se dieron más casos de anemia entre quienes tomaron boceprevir (49%) en comparación con el resto (29%). Un 13% y un 21%, respectivamente, redujeron la dosis por esta causa, y un 1% y un 25% dejaron el estudio por esta razón.

Estos resultados suponen un avance en el tratamiento del VHC de genotipo 1, que permitirá -de aprobarse boceprevir- aumentar las tasas de éxito y, en algunos casos, reducir la duración de la terapia. Queda por saber qué puede ofrecer boceprevir a aquellas personas que, además del VHC, tienen también infección por VIH, tanto si han probado sin éxito como si nunca antes han tomado terapia estándar anti-VHC, puesto que las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana no podían participar en estos estudios. De momento, está en marcha un ensayo en pacientes coinfectados por VIH y VHC sin experiencia previa en tratamientos contra la hepatitis que compara la eficacia y seguridad de la terapia estándar con y sin boceprevir.

Merck ha comunicado que ha solicitado la aprobación de boceprevir a la agencia reguladora de EE UU, con lo que se espera que haga lo propio en Europa y boceprevir pueda estar disponible en España para monoinfectados por VHC entre finales de 2011 y 2012, según los plazos habituales.

Fuente: HIVandHepatitis / Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.

Referencias: Bacon BR, Gordon SC, Lawitz E, et al. HCV RESPOND-2 Final Results: High Sustained Virologic Response Among Genotype 1 Previous Non-Responders and Relapsers to Peginterferon/Ribavirin when Re-Treated with Boceprevir Plus PegIntron (Peginterferon alfa-2b)/Ribavirin. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010.

Poordad F, McCone J, Bacon BR, et al. Boceprevir (BOC) Combined with Peginterferon alfa-2b/Ribavirin (P/R) for Treatment-Naive Patients with Hepatitis C Virus (HCV) Genotype (G) 1: SPRINT-2 Final Results. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010.

Bronowicki J, McCone J, Bacon BR, et al. Response-Guided Therapy (RGT) with Boceprevir (BOC) + Peginterferon alfa-2b/Ribavirin (P/R) for Treatment-Naïve Patients with Hepatitis C Virus (HCV) Genotype (G) 1 Was Similar to a 48-Wk Fixed-Duration Regimen with BOC + P/R in SPRINT-2. 61st Annual Meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD 2010). Boston, October 29-November 2, 2010.

martes, 2 de noviembre de 2010

Los anticuerpos neutralizantes podrían mantener cierto control sobre la infección por VIH

Este hallazgo podría favorecer el desarrollo de vacunas e inmunoterapias

Francesc Martínez (gTt-VIH) - 2/11/2010

Las células B y los anticuerpos neutralizantes que éstas producen podrían controlar los niveles de VIH mejor de lo que los científicos sospechaban, según las conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford (Inglaterra) y publicado en la edición de octubre de Nature Communications.

Los linfocitos B y los anticuerpos que dichas células generan constituyen unas herramientas muy importantes del sistema inmunitario. La administración de una vacuna induce una respuesta del sistema inmunitario en forma de anticuerpos capaces de neutralizar el patógeno contra el que la misma iba dirigida, de manera que la persona se vuelve resistente a dicho patógeno.

También existen las vacunas terapéuticas, que se usan en personas ya infectadas por un agente patógeno con el fin de ayudarlas a controlar la infección.

En el campo del VIH, numerosos estudios con vacunas han sugerido que los anticuerpos neutralizantes no favorecen ni la prevención de la infección ni el control de su evolución.

Los autores del presente ensayo tuvieron una oportunidad única para estudiar el impacto directo de los linfocitos B y sus anticuerpos neutralizantes, puesto que contaban con un paciente con VIH de 58 años, recientemente infectado, que había recibido durante tres meses terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) y que participó en un estudio que evaluaba el inicio precoz del tratamiento. Sin embargo, tras dicha participación, no volvió a tomar antirretrovirales.

El paciente había sufrido una infección aguda por el virus de la hepatitis B (VHB) 30 años atrás, pero ésta se hallaba en fase inactiva. Tres años antes de ser infectado por el VIH, se le diagnosticó un linfoma de células B.

Treinta meses después de ser diagnosticado de VIH, el linfoma empeoró y fue necesario tratar al paciente con rituximab, un fármaco que ataca tanto a las células cancerosas como a los linfocitos B.

Al cabo de unos cinco meses de iniciar el tratamiento con rituximab, el paciente experimentó malestar y fiebre. Su carga viral del VIH había pasado de ser indetectable a tener un nivel de más de 700.000 copias/mL, y la infección por VHB se le había reactivado. De manera simultánea, presentaba una disminución significativa tanto del recuento de células B como de los niveles de anticuerpos neutralizantes.

Como el paciente había sido capaz de permanecer hasta aquel momento con una viremia indetectable sin la toma de antirretrovirales -a excepción de los tres meses en los que había participado en el estudio antes descrito-, los investigadores dedujeron que algún mecanismo endógeno de su sistema inmunitario mantenía la infección por VIH bajo control.

Tras completar la terapia con rituximab, los niveles de linfocitos B y de anticuerpos volvieron a aumentar y la carga viral del VIH volvió a la indetectabilidad, lo que podría implicar cierta relación entre ambas circunstancias.

Otra posible factor responsable del incremento de la viremia del VIH diferente a la acción de los anticuerpos neutralizantes sería la reactivación del VHB, pero dicha explicación no tendría demasiado sentido, ya que los niveles de dicho virus hepático permanecieron elevados durante el aumento de células B y de anticuerpos y la disminución de la carga viral del virus de la inmunodeficiencia humana.

Los autores del ensayo concluyeron que las células B y los anticuerpos neutralizantes que las mismas sintetizan podrían tener la capacidad de mantener cierto control sobre la infección por VIH. Si los resultados de este estudio -poco representativo, puesto que contaba con un único participante- se reprodujeran en otros de mayor tamaño, podría ser una buena noticia de cara al diseño de futuras inmunoterapias o vacunas contra el VIH.

Fuente: Nature Communications / Aidsmeds.
Referencia: Huang KH, Bonsall D, Katzourakis A, Thomson EC, Fidler SJ. B-cell depletion reveals a role for antibodies in the control of chronic HIV-1 infection.
Nature Communications. October 2010, 1: 7,102. doi:10.1038/ncomms1100.